Agua comunitaria en Bogotá: fortaleciendo la gobernanza desde el territorio

El FCAS impulsa modelos de gobernanza del agua basados en la gestión comunitaria como eje del desarrollo territorial. 

En un contexto global en el que el acceso al agua potable sigue siendo uno de los principales desafíos para el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6, las soluciones más efectivas no siempre provienen de grandes infraestructuras, sino de modelos que ponen en el centro a las comunidades.

Bogotá, una de las grandes capitales de América Latina, ofrece un ejemplo particularmente relevante. A pesar de su carácter urbano, cerca del 75 % de su territorio es rural, donde el acceso al agua potable depende en gran medida de sistemas comunitarios gestionados por organizaciones campesinas. Estos acueductos comunitarios no solo prestan un servicio esencial, sino que representan una forma de gobernanza del agua profundamente arraigada en el territorio.

En este contexto, la reciente puesta en marcha del Programa FISYO, impulsado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) a través del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento (FCAS), y en alianza con la Secretaría Distrital del Hábitat, supone un paso significativo hacia la consolidación de modelos sostenibles de gestión comunitaria del agua.

Más allá de la infraestructura para fortalecer sistemas y construir soluciones, la experiencia acumulada en América Latina demuestra que el verdadero reto no es únicamente construir sistemas, sino garantizar su sostenibilidad en el tiempo.

El programa FISYO parte precisamente de esta premisa. Con una inversión de 1,38 millones de euros y una duración de 30 meses, la iniciativa apuesta por un enfoque integral que combina fortalecimiento institucional, mejora técnico-operativa, participación comunitaria y educación ambiental. Este enfoque reconoce que los sistemas comunitarios requieren algo más que equipamiento: necesitan capacidades organizativas, gestión financiera, control social y apropiación territorial para garantizar la continuidad y calidad del servicio.

 

Acueductos comunitarios, clave en la garantía del derecho humano al agua

En la ruralidad de Bogotá existen 29 acueductos comunitarios, de los cuales 20 están formalizados y prestan servicio a miles de usuarios en condiciones geográficas y socioeconómicas complejas. Estos sistemas han sido históricamente gestionados por las propias comunidades, que han asumido el rol de operadores, gestores y guardianes del recurso hídrico. Su fortalecimiento no solo tiene un impacto técnico, sino también social y político, al consolidar procesos de autonomía comunitaria y gobernanza local.

Como señaló la Cooperación Española durante el lanzamiento del programa: “El fortalecimiento de los sistemas comunitarios no solo mejora el acceso al agua, sino que contribuye directamente a la sostenibilidad del servicio, al empoderamiento local y al cumplimiento efectivo del derecho humano al agua y al saneamiento” y esta visión sitúa a los acueductos comunitarios no como soluciones transitorias, sino como actores estructurales del sistema de prestación de servicios públicos en contextos rurales.

Uno de los elementos más relevantes del programa FISYO es su capacidad para traducir la cooperación internacional en resultados concretos en el territorio. Durante el evento de lanzamiento, celebrado en el acueducto comunitario Asoquiba (Ciudad Bolívar), se visibilizó cómo la articulación entre comunidad, administración pública y cooperación internacional permite avanzar hacia soluciones sostenibles.

La intervención contempla, entre otras acciones: el fortalecimiento de capacidades técnicas y organizativas de los prestadores comunitarios; la incorporación de tecnologías para mejorar la calidad del agua y la eficiencia del servicio; la implementación de sistemas de medición para reducir pérdidas y la promoción de la educación ambiental y la cultura del agua. Pero, más allá de estas acciones, el valor diferencial radica en el enfoque de consolidar modelos de gestión sostenibles y replicables.

 


 

Gobernanza del agua y desarrollo territorial 

El caso de Bogotá refleja una tendencia cada vez más relevante en el sector, que es la necesidad de integrar la prestación de servicios con la gestión del territorio y la gobernanza del recurso. En este sentido, el programa FISYO se alinea con una visión más amplia del desarrollo, en la que el agua actúa como eje estructurante del territorio.

El fortalecimiento de los acueductos comunitarios contribuye no solo a mejorar el acceso al agua, sino también a proteger las fuentes hídricas, fortalecer el tejido social, reducir desigualdades territoriales y mejorar la resiliencia frente al cambio climático.

Más allá de su impacto directo, el programa incorpora un componente de intercambio de conocimiento y cooperación “Colombia enseña a Colombia” que será Coordinado por la Agencia Presidencial de Cooperación (APC), orientado a replicar la experiencia en otros territorios prioritarios. Este elemento es especialmente relevante, ya que permite escalar aprendizajes y contribuir a la construcción de políticas públicas más inclusivas y adaptadas a contextos rurales.

La experiencia de Bogotá demuestra que avanzar hacia el acceso universal al agua potable no depende únicamente de grandes inversiones, sino de la capacidad de fortalecer modelos de gestión que ya existen en el territorio.

En un momento en el que el sector enfrenta desafíos crecientes como el cambio climático, la presión sobre los recursos y las desigualdades territoriales, apostar por la gestión comunitaria del agua no es solo una opción, sino una necesidad estratégica. En este sentido, la cooperación internacional del FCAS orientada a fortalecer capacidades locales y a trabajar de la mano con las comunidades, puede convertirse en un catalizador clave para lograrlo.

Temática

Colombia

ODS

Rueda de las ODS

Fecha

11/05/2026 - 09:24

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