Comunidades de Azua fortalecen su resiliencia frente al cambio climático mediante la agroecología y la gestión sostenible del agua
Resumen de la noticia
Un recorrido por comunidades rurales permitió comprobar los avances del convenio impulsado por Justicia Alimentaria y organizaciones locales para fortalecer los medios de vida de 1,500 familias campesinas en la región suroeste con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación (AECID).
El pasado 18 de julio, acompañamos al equipo técnico del convenio ejecutado por Justicia Alimentaria junto a sus socios locales Iniciativa Solidaria-Federación de Campesinos Independientes Mamá Tingó (ISOL-FECAINMAT), el Centro de Promoción Campesina LEMBA y la Confederación Nacional de Mujeres del Campo (CONAMUCA) en una jornada de seguimiento por las comunidades de Las Yayitas, Galindo, Nuevo Curro y otras localidades de la provincia de Azua.
El convenio promueve el fortalecimiento de los medios de vida de la población rural a través del desarrollo de capacidades técnicas y organizativas, el apoyo a parcelas familiares, la recuperación medioambiental y la incidencia política efectiva. Su estrategia se centra en la creación de oportunidades económicas diversificadas e inclusivas que contribuyan a mejorar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de las comunidades de la región suroeste.
Durante el recorrido, la delegación pudo comprobar cómo las acciones implementadas responden a los resultados de los estudios y diagnósticos realizados desde el inicio del proyecto. Entre ellos destacan la actualización del estudio de línea de base, los diagnósticos parcelarios relacionados con la vocación productiva y la tenencia de la tierra, el estudio de mercado territorial y el análisis de la demanda de servicios, así como las recomendaciones derivadas de la evaluación intermedia del convenio.
Se evidenciaron avances en el fortalecimiento de los procesos de participación y empoderamiento económico de mujeres y jóvenes mediante acciones formativas, apoyo organizativo y el desarrollo de infraestructuras destinadas a la transformación y comercialización de productos locales.
Los resultados observados reflejan cómo la agroecología se ha consolidado como un eje fundamental para incrementar la resiliencia de los sistemas agroalimentarios frente al cambio climático, al tiempo que mejora los ingresos, la autonomía y la calidad de vida de las familias participantes.
Para la AECID, el impacto constatado en las comunidades constituye una muestra de la importancia de diseñar intervenciones basadas en el conocimiento del territorio y en las necesidades de la población rural. La mejora de las condiciones de vida, el fortalecimiento de la organización comunitaria y el liderazgo creciente de las mujeres representan una sólida garantía de sostenibilidad y de transformación social a largo plazo.